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Una Ordenanza -en materia de ordenación del tráfico-, en la que apareciese expresamente la prohibición de ejercer la actividad de información de aparcamientos, no puede constituir base suficiente para la imputación del delito


Es homologable a la de aquellas «personas que se sitúan en las entradas y salidas de determinados establecimientos comerciales.


-En relación al apartado de la nueva ordenanza municipal de circulación en Vilagarcía, donde se trata el tema de los aparcacoches, exactamente en el punto, que recordemos, será presumiblemente aprobado en el próximo pleno:

TÍTULO II
LIMITACIÓNS AO USO DAS VÍAS PÚBLICAS
CAPÍTULO 1.- OBRAS E ACTIVIDADES PROHIBIDAS
Artigo 26
10) Prohíbese realizar actividades coñecidas como “aparcacoches” nas vías e terreos obxecto desta ordenanza utilizados como estacionamentos en superficie, consistentes en dar consignas, ofrecemento de vixilancia e custodia de vehículos aos condutores con motivo do estacionamento dos mesmos.

Respecto a este tema existe un informe del Ministerio del Interior, que se pronuncio al respecto en el 2009:


"la labor de los aparcacoches no interfiere con las funciones propias de las fuerzas y cuerpos de seguridad, ni con las atribuidas al personal de seguridad privada"
se especifica que la actuación de estas personas se limita a indicar los lugares que se encuentran libres para estacionar y, «en ocasiones, también en el compromiso de vigilarlo -el coche- mientras se encuentre aparcado». Asimismo, manifiesta que son actividades que se realizan sin sujeción a contraprestación, sin bien, «en la práctica y como norma general», se suele pedir una propina, la voluntad. Ante este hecho, desde el ministerio se recuerda que no existe obligación de abonar cantidad económica alguna, aunque se asume que «la inquietud o el temor de que se puedan tomar ''represalias'' contra el vehículo o contra la propia persona induce, de alguna manera, a acceder a lo solicitado».

«la mera expectativa de que tales ''represalias'' vayan a tener lugar no justifica, en principio, intervención alguna de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad». Otra cosa sería que los «gorrillas», como se ha dado en el pasado en Pontevedra en alguna ocasión, profieran amenazas o coacciones, ante las que «lógicamente, el afectado puede requerir la intervención policial».

la figura del «gorrilla» es homologable a la de aquellas «personas que se sitúan en las entradas y salidas de determinados establecimientos comerciales, sobre todo supermercados, y abren la puerta a los clientes que entran y salen de los mismos». A pesar de estas consideraciones, emitidas «desde una perspectiva jurídica», se deja la puerta abierta a que si la problemática generada por estos aparcacoches alcanza una cierta repercusión social, con aumento de quejas de usuarios o daños en vehículos, se adopten medidas para erradicar el problema.

Tenemos tambien un informe de este mismo Ministerio, de 1998 sobre una consuta de Pontevedra, pulsa para ver donde indica claramente lo siguiente: 

"Parece, en consecuencia, que la contravención de un Bando o, incluso, de una Ordenanza -en materia de ordenación del tráfico-, en la que apareciese expresamente la prohibición de ejercer la actividad de información de aparcamientos, no puede constituir base suficiente para la imputación del delito, por cuanto carecería -por su generalidad- de la primera de las notas apuntadas. Piénsese que estimar lo contrario podría suponer que cualquier contravención, genérica, a disposiciones administrativas pudiese incardinarse en el tipo de este delito, lo que, naturalmente, no es imaginable. "

Otros casos


 
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