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Decía Henry Miller que “la música es un opiáceo maravilloso, si no la tomas demasiado en serio”. Por su parte, Vladimir Illich Ullianov -alias Lenin- desconfiaba enormemente de la música: le hacía volverse blando y sentimental, estados impropios del instigador de una revolución.
Olvidado ya cualquier prejuicio ideológico, los políticos no dudan en agarrase a un micro ardiendo para demostrarnos su faceta más accesible con la que encandilar al pueblo llano, desde Obama hasta Javier Gago, del cual recordamos su atrevida perfomance en Sexdega, Welcome to the Pleasuredome!
Fue precisamente bajo el mandato de Gago cuando Vilagarcía pareció renacer de sus cenizas, grandes obras nos encaminaban hacia el S. XXI, aunque para ello se sacrificaran xunqueiras, maromas y arenales varios. Noelia, Noelia, Noelia, Noelia, y, ¡Dios mío, qué buena está la niña de Pepe Pardo! Wild, como Machote, wild como Araújo.
Una de las maldiciones más terribles que un chino podía soltar a uno de sus compatriotas era aquella que decía “ojalá vivas tiempos interesantes”. Y tiene sentido, los tiempos interesantes son épocas agitadas, donde es necesario definirse y elegir, estar preparado para lo mejor y lo peor, ser astuto y atrevido.
Y Gago se marchó, y en el cielo aparecieron gaviootas, nai_nanai…
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Texto y grabación imágenes. Manuel Guinarte.
 
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