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La Xunta participo en la subasta de Alfageme que se celebro el día 20 en el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Vigo.

La intención del gobierno autonómico era la de quedarse con las dos fábricas de Vilaxoan y Ribadumia para dar continuidad a la actividad industrial y salvaguardar los puestos de trabajo.

Este sindicato y un grupo de trabajadoras se concentraron el lunes al mediodía ante la consellería de Economía e Industria, solicitando ser recibidos por el nuevo titular, Francisco Conde, aunque finalmente lo hizo el Director del IGAPE, Javier Aguilera.

La Xunta tenia previsto comunicar oficialmente esta decisión el miércoles, previo al día de la subasta, durante la comparecencia en el Parlamento del conselleiro de Economía e Industria, Francisco Conde, que finalmente se limito a recordar la intención de la Xunta de "apoyar todo proyecto viable que garantice la continuidad de la actividad conservera y el empleo en la comarca del Salnés".

Al día siguiente, el jueves 20, a las 10h, se celebro la subasta.

Los precios de salida de los bienes eran 900.000 euros. De ellos, la fábrica de Vilaxoán se subastaba por 500.000 euros, la de Ribadumia por 300.000 y la marca Miau por 100.000 euros.

Finalmente Alfageme pasó a manos de la Xunta por un precio de 780.000 euros.

La Xunta ofreció 210.000 euros por el centro de Ribadumia, 350.000 por la de Vilaxoán y 220.000 por la marca comercial. El gobierno autonómico tiene ahora 20 días, como así solicitó al juez, para ceder las instalaciones a una tercera empresa. Según avanzaron los portavoces sindicales de las 150 trabajadoras de Alfageme, esperan que fructifiquen las negociaciones con la firma cántabra El Consorcio.

Este grupo cántabro El Consorcio se comprometería a mantener esos puestos de trabajo durante cinco años y a no vender los activos en un período mínimo de diez, además de asegurar el retorno a la Xunta del 50% de los beneficios obtenidos por la marca, hasta un máximo de tres millones de euros, en un plazo de diez años. Dado que la recuperación de la marca Miau en el mercado llevará su tiempo.

La subasta de la conservera se produce después de que la Xunta declarara desierto un concurso inicial al que se habían presentado tres empresas (Consorcio, Coswinga y Pescamar). El Igape explicó que entre las condiciones estaba el mantenimiento de la actividad y de 150 empleos durante cinco años y por lo menos 100 durante los próximos diez.

Anteriormente a esta puja, se adjudicaron las marcas Eureka, que se quedó la empresa Calvo, y Peña, que fue a parar a manos de Coswinga, una empresa ligada a los expropietarios de Alfageme, la familia Lago.
 
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