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El tonto del spray de pintura pide un minuto de atención.

El tonto del bote tiene tres características: la primera implícita en el nombre, ganada a pulso, la segunda es cobardía crónica y la tercera una imperiosa necesidad de llamar la atención, un deficit de afecto seguramente.

Ese tonto del spray es a veces un chiquillo, con mucho tiempo libre y altas miras de ser muy poquito Original Gangsta en su cabeza semiamueblada de ideas de copia y pega..

Otras veces es un retrogrado defensor de ideales polinizados de política que ni entiende, ni sabe. Es un vasayo en esencia y potencia, y hará cosas que bajo su poco criterio, contentarian a su señor. Es una suerte de Sloth reclamando chocolate.

En ocasiones es un rebelde sin causa ni acierto, "El Elegido", que vive su aventura de matrix fuera "del sistema" que nos tiene esclavizados al resto. Este es el más tonto, repitiendo roles eternos que caducan cada lustro de vida.

De todos notareis su huella neandertal en el mobiliario, público, privado, protegido, presente, pasado. En ocasiones en forma de "o.g.t." y en otras en forma de "mierda comunista" y de ahí las variaciones que querais. Hay un tonto del bote de cada color. Reivindicará "independentismo", "fuera fascismo", "comunismo", "catolicismo", "estoicismo", incluso "chismorrismo". Y hará sus "debujos" sobre metal, piedra centenaria, madera, cristal, aire, agua o sobre su propia retina, Vete tu a saber.

No es creativo, solo destruye. No dialoga, pretende imponer. No comunica, genera ruido. No suma, vale cero.

Cuanto más oculto y misterioso, más Bansky y guerrilla se siente, por lo tanto más onanista es el acto. Se les acaba pillando por limitaciones propias y porque la insistencia rompe el cántaro en la fuente.

En todos los casos, el tonto del spray sobra.

En otra ocasión hablaremos del tonto que arrancaba plantas del jardín. Vaya fauna.

Diego Alcaine

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